Maxi Manzo presentó, el pasado 8 de noviembre, su documental “El Vestido de Dora” en la Embajada Argentina en Roma. En esta entrevista nos cuenta cómo fue esa experiencia, las sensaciones que vivió y cuáles son los proyectos que tiene en mente para el futuro.
Una historia ítalo-argentina
“El Vestido de Dora” es la historia de Maxi Manzo y su familia, pero también es la historia de miles de familias italianas que vinieron a la Argentina en busca de un futuro mejor; es un relato emocionante de principio a fin, cargado de nostalgia y de amor.
Este proyecto ha tenido una recepción increíble en nuestro país y desde hace un tiempo, Maxi se encuentra girando por Italia para presentar el film y también el musical que es parte indisoluble del documental.
Presentaste El Vestido de Dora en la Embajada de Argentina en Roma, ¿cómo fue la experiencia?
“Fue muy hermosa. Se proyectó en un lugar emblemático como es la Via Veneto, a pasos de la Fontana di Trevi. Estamos acostumbrados a encontrar rastros de Italia en Buenos Aires, en Mar del Plata y otras ciudades de Argentina, pero estar acá fue algo increíble.
La proyección fue organizada por la Casa Argentina en Roma, a través de su cuerpo diplomático, con el apoyo de la Secretaria Andrea Alba González y su equipo. Además contó con la presencia de público argentino e italiano, con autoridades como il consigliere del Maeci Giovanni Maria De Vita; Marina Gabrieli, coordinadora nacional del proyecto; Laura Di Russo, responsabile dell’Ufficio Emigrazione della Regione Abruzzo; y también autoridades de otros cuerpos diplomáticos como la embajada de Egipto, amistades, y seres queridos de Italia que acompañaron la proyección”.
¿Cómo surgió la idea de presentarla allí?
“Sentí la necesidad de proyectar la película en ese lugar porque en “El Vestido de Dora” hablamos de las raíces italianas, pero también de las raíces argentinas. Es un documental musical donde el hilo conductor es la celebración de las familias ítalo-argentinas y también de las familias argentinas en general. Y la banda sonora del film tiene que ver con la música popular de Argentina e Italia; la fusión de estas dos culturas hermanas, parientes. Me pareció que era una buena oportunidad para estar un poquito más cerca de Argentina en estos meses que llevo en Italia presentando la película”.
La película viene “girando” por distintos lugares, ¿cuál es la recepción que obtuviste por parte del público?
“Me sorprendió. En Argentina pasó algo muy fuerte, hubo incluso gente que se largó a llorar y tuvo que irse en el medio de la película porque recordaba a sus familiares, los típicos almuerzos con los seres queridos y todo eso hizo que se emocionaran y tuvieran que salir un rato y volver. Eso me pasó en Buenos Aires, Bariloche, San Martín de los Andes. En Italia, muchas personas comenzaron a entender esta pasión que tenemos los ítalo-argentinos por el país, comprendieron un poco más ese amor y les cerró la historia. Hubo gente allegada a mí que entendió lo que sentimos quienes trabajamos por la italianidad en Argentina.
Por otro lado, las nuevas generaciones también se hicieron presentes. Hubo gente que me dijo ‘sentí que me abriste las puertas de tu casa’. Otros me dijeron que el documental los hizo redescubrir sus raíces italianas. Incluso hubo gente que vive acá en Italia o en países vecinos que volvieron a conectar con ese vínculo que por ahí tenían ‘dormido’ por diferentes causas”.

Actualmente te encontrás tocando y presentando la película en distintas ciudades de Italia, ¿cuáles son los planes para el resto del año?
“Si, tuve la suerte de presentar “El Vestido de Dora” en versión musical, que fue la idea original ya que después terminó convirtiéndose en un documental. Lo presenté en Tornareccio, en Abruzzo, el pueblo de mi nonna Dora, la que me inspiró a hacer este proyecto, en el festival Regina di Miele. Allí conté con la colaboración musical de Danilo Di Paolonicola, fundador de la Orquesta Popolare del Saltarello, que me acompañó con su fisarmónica. También participaron actores y actrices italianas, músicos locales y una bailarina argentina y una italiana.
El plan es continuar presentando la versión musical, no solamente en las regiones del centro y sur de Italia, sino en todo el país. El otro día por ejemplo se proyectó en la región Basilicata y actualmente se está mostrando en el Abruzzo, en Molise y en La Puglia. Quiero ampliar el alcance al norte de Italia, es algo pendiente para el 2023. Ya tengo algunas ciudades y regiones en vista y creo que ese va a ser el siguiente paso”.
Cuando empezaste a trabajar en “El Vestido de Dora” hace dos años, ¿te imaginabas todo lo que está sucediendo y la repercusión que tuvo el proyecto?
“Siempre sentí desde el inicio que este proyecto iba a generar una transformación a nivel personal y a nivel profesional en mi vida y creo que así se está dando. Es un trabajo que tuvo la colaboración de muchas personas que me nutrieron, que me acompañaron, que me dieron su arte y amor pero que también creyeron en la idea y en lo que quería contar.
Solo tengo palabras de agradecimiento y creo que en la vida hay que soñar en grande, nada surge de la noche a la mañana. Parecen frases hechas, pero hay que estar detrás de cada asunto cuando se lleva a cabo un proyecto de esta magnitud y que es tan importante para uno a nivel profesional. Creo que esa fue la clave para que hoy los resultados fueran los esperados e incluso mayores. También pienso que hay que dejar que la vida nos sorprenda y confiar; quizás esa sea la parte más difícil, confiar en que todo va a llegar, pero sí, estoy convencido de que este es el camino que tenía que seguir y los hechos me lo demuestran”.
¿Qué sueños u objetivos te faltan cumplir con este gran trabajo?
“Mi objetivo es recorrer Italia de norte a sur y de este a oeste. Quiero llevar “El Vestido de Dora” a todas partes, es decir esta parte de la historia de los italianos fuera de Italia y los italianos en Argentina. Pero también contar este sentimiento que sentimos, no solo los argentinos sino también los ítalo-descendientes, en los distintos lugares del mundo en donde hay una colectividad italiana.
También quiero volver a Argentina y proyectar de nuevo el documental, presentar el musical en Buenos Aires y en otras provincias y luego salir de gira por otros países. Si me preguntás cuál sería mi sueño, me gustaría ir a Brasil, Uruguay, Estados Unidos, Canadá, Australia y a países europeos donde hay migración italiana como Suiza, Bélgica. Son países donde me imagino que puedo llegar a presentar el documental. Ojalá se de”.



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