Están los que prefieren los sabores clásicos, como el chocolate y el dulce de leche, y los que se arriesgan a probar sabores exóticos. Para algunos el elegir un sabor preferido representa todo un desafío. ¡Y hasta es motivo de discusiones! Pero hay algo en lo que todos están de acuerdo: en Buenos Aires, están algunas de las mejores heladerías del mundo.
Si bien Italia es el país que dio origen a este tradicional postre, al igual que como sucedió con las pizzas, Argentina logró crear sus propios sabores y modo de preparación. Hoy en día, muchos afirman que el helado argentino es muy diferente al gelato.
Cadore: en el Top 10 mundial
Es inevitable arrancar esta nota sin mencionar a la heladería Cadore. La National Geographic la incluyó entre las 10 mejores heladerías del mundo entero. Fundada en honor a la región del norte de Italia, en 1957, Cadore tiene su local en Avenida Corrientes y se destaca por sus recetas originales y 100% artesanales.
Según afirman sus maestros heladeros, el dulce de leche “no tiene gusto a caramelo, sino que, es igual al que se come desde el tarro”.
Antiche Tentazioni: una de las heladerías más italianas de Buenos Aires
Aunque suene extraño, en Palermo (Buenos Aires, Argentina) existe una verdaderia gelateria italiana que incluso fue elegida una de las mejores de Italia. Esto se debe a que su dueño, Alberto Pasquini, emigró allí en el año 2000 y abrió su propia gelateria: Antiche Tentazioni, en Padova.
A medida que el prestigio de la gelateria fue creciendo, Alberto decidió dar un paso más en su aventura y así, junto a su yerno y un amigo, abrió una sucursal en Argentina en 2017.
Antiche Tentazioni tiene tres maestros heladeros. Alberto es el principal, pero la gelateria cuenta con dos más, que son italianos. Uno de ellos es el que se encuentra en la sucursal argentina. Entre los tres se encargan de la producción, siguiendo el método tradicional italiano.

Lucca: la heladería que reina en Belgrano
Autodefinida como “heladería boutique”, Lucca nació en el pintoresco barrio porteño de Coghlan y, a fuerza de sabores no convencionales y el famoso boca en boca, se fue ganando un lugar.
Hoy, esta heladería cuenta con sucursales en Belgrano y La Lucila del Mar y tiene sabores únicos como el “vainicabra”, hecho con leche de cabra, o el “farafa” que combina naranja, banana y durazno.
Rapanui: “helados con estilo propio”
El helado de Rapanui es como debe ser: sin colorantes, sin conservantes, sin saborizantes, sin emulsionantes ni aditivos artificiales. Oriundos de Torino, sus fundadores (la familia Fenoglio) llegaron al país y se instalaron en Bariloche donde se transformaron en referentes de la elaboración de chocolates artesanales.
Poco tiempo después, incursionaron en el mundo del helado artesanal y hoy son uno de los favoritos. Tienen locales en Caballito, Retiro, Recoleta, Palermo, Colegiales y Villa Devoto. Sus sabores son considerados de alta gama y de producción exclusivamente artesanal.
Algunos gustos destacados son: Marroc de maní, gianduia Di Torino, triple tentación (con mousse de chocolate y merengue italiano) y frutos rojos.

Búffala: la magia del helado
La heladería Búffala está en Avenida Pueyrredon 2100, en Recoleta. Fundada por Ernesto Contreras, esta heladería tiene una historia particular. Ernesto la abrió cuando tenía casi 60 años para cumplir uno de sus grandes sueños. Pero, para hacerlo bien, viajó a Italia, probó las mejores heladerías, habló con gente, se informó. Pero, además, también recordó lo diferente que era el ice cream estadounidense. Con todo ese bagaje, el dueño de Búffala se propuso hacer una síntesis de lo mejor de los dos mundos.
Así nació esta heladería que tiene más de treinta sabores a la vista. Algunos simples, otro más elaborados y por supuesto varios gustos originales y 100% propios como el Moulin Rouge (helados de chocolate belga y frutos rojos con ganache de chocolate blanco y pionono) y el Limón Budapest (helado de limón con albahaca).
Il Trovatore: clásico de Caballito
Vito Diana inauguró Il Trovatore en 1963 con los mejores secretos del gelato italiano. Más de 50 años después, esta heladería mantiene sus tradicionales sabores y una merecida reputación en el barrio de Caballito. ¿El secreto? Productos frescos siempre, con menos de 24 horas de elaboración, materias prima de la más alta calidad y una atención cordial y amable.
El recomendado sin dudas es el súper dulce de leche casero, ¡una delicia!

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