Héctor Ricardo Milanesio conduce hace 37 años el programa de radio “Italianissima”. Radio Excelsior, Colonia y El Mundo contaron con su elegante voz de locutor. Se codeó con grandes de la música italiana. Desde Massimo Ranieri hasta Franco Simone (que paró en su casa). Peppino Di Capri, en persona, en 1987, en San Remo, subió hasta su habitación del decimo piso para regalarle su último álbum cuando lo vio.

Los comienzos
Los domingos mi mamá preparaba los ravioles (o canelones, fusilli, etc.) y la salsa con estofado (con carne vacuna, de cerdo y pollo). El ritual duraba horas. Pero indefectiblemente en la radio sonaba “Italianissima”. La mejor música italiana y una voz amena inconfundible. Desde niño hasta adolescente ese fue mi contacto con la italianidad. El programa era escuchadísimo entre los ítalo-argentinos. Creció tanto que Milanesio comenzó a armar fiestas. La primera fue en Bella Vista en septiembre de 1988: 7000 personas se reunieron en un predio del Deportivo Italiano. Con el apoyo del Centro Abruzzese. “Nació como un concepto de enaltecer la italianidad”, cuenta Héctor, de origen piamontés. “Sin ningún regionalismo. Con afecto a todas. La bandera es una”.

Las fiestas de Italianissima
En noviembre de 1988, Milanesio buscaba un lugar estratégico. Lo encontró en “Don Bosco”. Un predio al que sus oyentes (la mayoría de zona sur, oeste y capital) podían acceder mejor. Con el apoyo de la Federación Lucana (Gaetano Sabatella) y del obispo de San Justo (que le permitió armar un escenario detrás de la capilla). Logró juntar 12.000 oyentes. Familias enteras. Desde las “nonninas” con el pañuelo negro en la cabeza hasta los nietos. Almorzando, bailando y cantando. Puestos de comida, asociaciones, de todas las regiones. Música en vivo con el Maestro Luis Carniglia, Carlos Provenzano y un pequeñísimo Cristian. Haciendo maravillas con sus acordeones. El napolitano Rino D’Alba y el siciliano Dino Marchi en el canto (por nombrar solo a dos). Desde el mediodía hasta el atardecer, cuando se sorteaba un pasaje a Italia. De la mano de Manlio Mancinelli de Alitalia.

Orquestas, ballets, se sucedían en continuado, con la impecable conducción de Milanesio. Un enorme profesional, con verdadero amor por Italia. En septiembre de 1989, se realizó el Festival con la Elección de la Reina de Italia. Congregó a 19820 almas (sin dudas un antecedente de los Buenos Aires Celebra Italia). En Noviembre del mismo año, el Festival de las Regiones reunió a 10000 personas. Siempre convocando con su sonrisa y carisma y la música italiana. El cónsul, Cesare Capitani, le cedió el Teatro Coliseo tres noches consecutivas para poder realizar el “Festival de la Canción Italiana”, manejando a 60 artistas.

Nicola Paone
Visionario, fue de los primeros en pasar el disco “Terra Promessa” de Eros Ramazzotti en la Argentina (1984). En 1996, apostó a traer al país al ídolo Nicola Paone. Con una presentación en Don Bosco y un par en el Teatro Astral. Sentó al otrora astro en el living de Susana Giménez y lo llevó al programa de Gerardo Sofovich. Pero la apuesta fue como la de Palito Ortega con Frank Sinatra (salvando las distancias). La convocatoria no fue la esperada. En 1999, su programa “Italianissima” en radio El Mundo llegó a su fin. A galope de la crisis argentina. Hoy continúa desde Internet. Héctor tiene 66 años. Continúa animando las fiestas de La Madonna del Pettoruto en San Isidro. En noviembre de 2013, armó el último almuerzo en “La Trevisana” en Floresta, con 350 personas.

Es cierto que las familias numerosas ya casi no existen. También es cierto que Héctor Ricardo Milanesio con “Italianissima” fue el primero. El auténtico difusor del orgullo por la italianidad. Abriendo lo italiano a lo popular. Sin el apoyo del establishment. Pongamos las cosas en su lugar. Y contemos la historia como es. Héctor Ricardo Milanesio. Gran conductor. Y un caballero.



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