Desde hace 68 años, una pequeña empresa familiar se dedica a realizar las famosas cafeteras Volturno. La fábrica se encuentra en el Gran Buenos Aires, más precisamente en Caseros. En esta nota, les contamos sobre el curioso origen de un producto que es sinónimo de café y, sobretodo, de tradición italiana.

Origen del nombre “Volturno”
El nombre Volturno se lo puso Aníbal Dall’Anese, un napolitano que trajo el dominio para producir la cafetera en Argentina, en 1951. Cuando todavía vivía en Italia, lo enlistaron para ir a la Segunda Guerra Mundial e iba a zarpar en un acorazado que se llamaba “Volturno”. La historia cuenta que Aníbal estaba enfermo y no se pudo subir a ese barco que, finalmente, terminó hundido por los enemigos. Cuando inmigró a la Argentina, rememorando esa anécdota donde le escapó al destino trágico, bautizó a la marca “Volturno“. Nombre que también designa a un río del sur de Italia, que fue escenario de las batallas para la unificación el país que encabezó Giuseppe Garibaldi en 1860. Durante la Segunda Guerra Mundial, este río dio nombre a la Línea Volturno, una posición defensiva alemana en Italia.
De idea a pyme: generaciones que dedican sus días a la Volturno
Adrián tiene 36 años, es la segunda generación de esta pyme familiar y socio junto con sus padres, Antonio y Ana María Onoda. Desde hace 68 años fabrican en la localidad de Caseros “La Volturno”, la cafetera de origen italiano más famosa del mundo. Antonio Onoda fue el segundo socio fundador. Es hijo de padre japonés y madre española. “Yo a los 9 años ya vendía flores. Es lo que pasaba en una familia media-pobre que huía de la guerra. Subsistimos a todo”, mencionó en una entrevista dada en 2019. Empezó su actividad como industrial hace 65 años. Ya a los 17 años se había podido comprar su primer torno y trabajar en el taller del fondo de su casa. Le pidió, entonces, trabajo a Dall’Anese y empezó a trabajar las piezas de la cafetera a destajo. El volumen de trabajo aumentó y Onoda, en 1951, se asoció con Dall’Anese. Juntos fundaron la marca. Con apenas dos empleados, muy rudimentariamente empezaron la historia de esta pyme familiar.

Los pilares de la marca son la alta calidad y la durabilidad. Adrián Onoda sigue la línea fundadora de valores que inspiraron a esta marca y dice: “Ahora muchos artefactos se hacen para que se rompan en dos o tres años. Nosotros, por convicción de él (se refiere a Antonio) seguimos haciendo un producto que dura muchísimo y lo vendemos a un precio accesible. (Puedo dar fe, como ven en la foto, todavía conservo una Volturno de tamaño para hacer un pocillo, con parte de la tapa arreglada por mi nonna italiana, que sigue funcionando como si fuera nueva).
Volturno: resumen del proceso de fabricación
Volturno, hoy, cuenta con una estructura de 12 empleados, la mayoría con décadas en la empresa. La fábrica realiza cuatro tamaños distintos de cafeteras, tarda 20 minutos por unidad y produce unas 2000 cafeteras por mes. La fabricación todavía es un proceso muy artesanal. El espacio de trabajo está dividido en diferentes estaciones de producción por donde va rotando cada pieza hasta el ensamblaje final. Todo empieza en la fundición, de donde salen las primeras partes de un color metalizado y opaco. Pasan al torno donde se genera la rosca para unir las dos cámaras de la cafetera. Luego, se pulen cada una de las terminaciones octagonales, se abrillantan, se lavan, se cubren en aceite para lustrarlas, se limpian con detergente, se deja secar en una pileta de grano, se le agrega la válvula y, así, empieza a tomar forma la Volturno.
La cafetera de “los abuelos”
Volturno imita la tecnología de la cafetera italiana Bialetti de 1930. Bialetti, marca italiana, es un ícono del diseño y del renacimiento de la industria italiana en plena depresión económica de los años ’30 y ascenso del fascismo en Italia. Desde ese entonces, nueve de cada diez hogares italianos tuvieron una cafetera Bialetti en sus casas. Con esta cafetera, se podía obtener una taza muy similar al espresso, de forma rápida y simple, en la intimidad del hogar.
Podemos asociar a este tipo de cafetera con nuestros abuelos, nuestros nonnos, muchos de nosotros, quizá, las heredamos de ellos y, el aroma a café recién hecho, nos remonta a momentos inolvidables junto a ellos, ya sea en el desayuno, después de almorzar o antes de irse a dormir.


