Dieciséis historias geográficamente alejadas pero conectadas a la distancia por un mismo denominador común: Italia. En la tarde de ayer, se llevó a cabo el encuentro virtual de los beneficiados por las becas otorgadas por la Fundación italiani.it para estudiar por primera vez el idioma italiano. De la reunión participaron, por un lado, y en representación de la red de los italianos en el mundo, Amira Giudice, coordinadora de italiani.it para Latinoamérica, y Julieta Mollo, asistente general de los sitios de Latinoamérica. Asimismo, también estuvo presente la Asociación Calabresa, Mutual y Cultural de Buenos Aires a través de su secretaria general y subsecretaria de Educación, María Teresa Straface, de la subsecretaria de Jóvenes y directora del Ballet de la Asociación, Mariel Pitton Straface, y del licenciado y profesor Ignacio Ezequiel Carozza.
Dieciséis relatos en primera persona
Cada historia de vida es especial. Por eso, decidimos compartirles las motivaciones de aquellos que resultaron premiados para que, al igual que nosotros, se emocionen con sus relatos. Incluimos también algunas de las palabras y de las sensaciones que los dieciséis protagonistas de esta nota manifestaron durante la reunión.
Asignaturas pendientes
Perla Rosana Benitez: “siento que aprender un idioma es tener otro panorama del mundo. Trabajo como redactora para ItMisiones y me gustaría aprender italiano para desempeñarme de un mejor modo en la redacción”. Patricia Eleonora Dedionigi: “soy jubilada y hace mucho tiempo que tengo como tema pendiente estudiar italiano. Me interesa mucho la historia de mis antepasados y de mi familia política italiana. Asumí un compromiso cuando juré por la ciudadanía, que era aprender el idioma, y creo que éste es el momento de cumplirlo”. Karen Rimola: “trabajando en mi árbol genealógico por varios años, encontré que era descendiente de italianos. Empecé a investigar y descubrí un tesoro maravilloso de cultura y de tradiciones familiares. Ahora mi deber hacia ellos es hablar el idioma italiano y conocer Italia. Y, sobre todo, dejar un lindo legado a mis hijas”.
Pensando a futuro
Muchos de los dieciséis becados sueñan con volver a la tierra de sus antepasados. Leonel Mantello Sirvent: “mi novia y yo estamos pensando en vivir en Italia. Nuestro sueño es armar nuestra familia allá. Amamos nuestras raíces italianas y nos encantaría que nuestros hijos se críen en Italia”. Natalia Pérez Ratto: “el desconocimiento del idioma italiano me impide poder vincularme con personas italianas de mi generación con quienes podría compartir intereses y costumbres”. Nicolás Aldo Romano: “quiero empezar mi vida en Italia, trabajar y formar una familia en el país de mis abuelos”. Melany Policani: “estoy muy interesada en aprender el idioma y de esa manera poder acercarme más a mis raíces, conocer su cultura y en la medida de lo posible mejorar las relaciones”. Diego Lopez Pla: “quisiera comunicarme en la legua de mis abuelos. Siempre me gustó el sonido del italiano y es una deuda pendiente”.

Dieciséis historias y el regreso a las raíces
Marcella Prestifilippo: “nací en Italia y vine a los ocho años a este país. Fui de a poco olvidando mi idioma de nacimiento. Si bien lo entiendo, no puedo tener una conversación fluida y me encantaría poder estudiar para poder enseñar el idioma a mis hijos”. Agustina Barrantes Medici: “estoy con ganas de aprender y de saber más sobre la cultura italiana. Tengo el sueño de ir y conocer Italia en general, pero sobre todo la ciudad de mis antepasados que tuvieron que venir durante la guerra”. Gabriela Lorena Appolloni: “mis abuelos eran italianos, de Ancona. Ellos fueron una parte fundamental de mi vida y de mi crecimiento. Amaba escucharlos hablar, cantar y contarme historias en italiano. Siempre fue una deuda pendiente aprender su lengua”.
El legado familiar
Annabella Bozzetto: “realmente me gustaría aprender y hablar fluido mi idioma paterno. Mi nonno era italiano y no tuve la oportunidad de que él me enseñara. Pero, a veces, con mi nonna materna que también es ítalo-descendiente lo he practicado, y con mis tíos y tías. Es parte de mis raíces”. Pablo Agustín Pace Olivieri: “cuando mis dos abuelos todavía estaban vivos, entre ellos hablaban en italiano y siendo pequeño me llamaba la atención. Desde muy chico, me inculcaron la cultura italiana y que debía aprender el lenguaje. Siempre me sentí incomodo de tener una ciudadanía y no poder hablar la lengua correspondiente a la misma”.
Historias de posguerra
Malena Telesco: “mi familia materna es de Torino. Mi bisabuelo estuvo en la Segunda Guerra Mundial y al finalizarla, vinieron en barco hacia Argentina. Me encantaría aprender este hermoso idioma y hablarlo con mi abuela”. Laura Soledad Rossetti: “deseo obtener la beca porque soy descendiente de origen italiano por parte de mis bisabuelos maternos y paternos que llegaron a la Argentina en épocas de la guerra. Anhelo estudiar el idioma y poder ir a conocer donde vivieron y a los familiares que quedaron en Italia”. Maria Belen Garcia: “realmente aprovecharía mucho la oportunidad de sentar las bases de este idioma. Y, posteriormente, si tengo la oportunidad de seguir estudiando, viajar y conocer la ciudades de origen de mis antepasados, así como poder enseñarlo en un futuro a mis hijos”.
Dieciséis historias, la misma pasión
Emoción a flor de piel al sentir los relatos de vida de los becados y su vínculo con Italia. Todos agradecieron reiteradas veces la oportunidad de aprender el idioma y la cultura italiana. María Teresa Straface puntualizó y destacó el rol que desempeñan los jóvenes que forman parte de la Asociación Calabresa. Por su parte, Amira Giudice se encargó de contar la labor que lleva adelante italiani.it en todo el mundo y, en particular, el trabajo que desempeñan las diferentes redacciones en Latinoamérica, encargadas de haber seleccionado respectivamente a los beneficiarios de las becas.
Aprender es más que estudiar
Ignacio Carozza, el profesor responsable de conducir a los becados por el maravilloso camino de la italianidad, dejó una reflexión con la que queremos cerrar este nota. “A mí me gusta hablar de aprender. Porque cuando uno se sienta a estudiar un idioma, aprende todo lo que conlleva”. Les deseamos mucha suerte a todos los becados en este maravilloso viaje que están a punto de emprender de la mano de Ignacio. Un viaje que los llevará a conocer, en palabras de su futuro profesor, “esta hermosa cultura que nos une por ser ítalo-descendientes o por ser italianos del corazón”.


