La Pasta Frola: La confitería italiana de ayer, hoy y siempre - itBuenosAires

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Gastronomía

La Pasta Frola: La confitería italiana de ayer, hoy y siempre

La Pasta Frola - frente

Me crié entre sicilianos. De Catania. Mi familia es de Palermo. Desde los tres años iba a casa de Los Guida. Vecinos y compadres (relación sagrada entre sicilianos) de mis padres. Especialmente los domingos. En la casa solo se hablaba el siciliano. Cuando más grande, vi El Padrino I y II y entendía todo lo que se decía en dialecto. Me era natural. En casa de Los Guida habían revistas y diarios italianos. Como “L’Ora” y “La Gazzetta dello Sport“. Las mesas se preparaban a lo grande. Y se comía a lo grande. Todo lo preparaba Rosita. Excelentísima anfitriona. En la sobremesa con las Volturno humeantes llegaban los cannoli. Si no eran hechos en casa eran comprados, indefectiblemente, en “La Pasta Frola”.

La Pasta Frola - Pasteleros trabajando en la cocina
Pasteleros en plena tarea en la cocina de La Pasta Frola

Mas de 100 años de excelencia en dulces

Es una de las más antiguas y tradicionales confiterías porteñas. Abrió sus puertas en el año 1917 en Sarmiento 1050. Con la construcción de la Avenida 9 de julio tuvieron que mudarse. Y lo hicieron en 1936 al local en el que están hoy: Corrientes 1365. Entre Uruguay y Talcahuano. Sus dueños, la familia Repetto, tenían los secretos de la pasticceria italiana. Torroncini, pasticciotti, cassatine, sfogliatelle, amaretti, y miles de otras exquisiteces. Pero paro acá (porque quiero salir corriendo a buscar algo como el gordito que soy). Todo es de primera: la variedad, el sabor, la presentación y la atención.

La Pasta Frola - Pascuas
Fachada antigua de la confitería La Pasta Frola en Pascuas

La Diva: Los cannoli

Los cannoli son una cosa seria. No están exhibidos. Hay que pedirlos y los arman en el momento. Casi como si se tratase de algo en clave, una suerte de contraseña para entendidos. Llevan una bandeja a la parte trasera. Y en un par de minutos aparecen. Flamantes, crujientes, perfectos. En el 2000 tenía un programa en las madrugadas de Radio Nacional. Y muchas veces amanecíamos con amigos esperando que abra La Pasta Frola en busca de ese Santo Grial. Ahora están de moda. Los ofrecen en bicicleta, en motonetas y hasta hay kit para armarlos en tu casa. Pero seamos serios. Estoy en condiciones de asegurar que el único verdadero cannolo en Argentina es el de La Pasta Frola.

La Pasta Frola - en los 70's
Interior de La Pasta Frola en los 70’s

¿Dulce o salado?

Durante la década del 50 se sumó la repostería española de la mano de Coll, González y De Rizio, sus nuevos propietarios. Llegaron las ensaimadas, tortells y panellets. En 1973 la confitería se vendió a una nueva sociedad. Remigio Piñeiro y Alfredo Álvarez se pusieron al frente del establecimiento. Hasta el día de hoy. Servicio de lunch, cenas frías y calientes, facturas, tortas, la lista es enorme y perfecta. Era el auge de Avenida Corrientes. Cines, teatros, librerías. El centro explotaba de gente. Hace no mucho habilitaron una parte para poder acompañar con café sus delicias. El salón es amplio. Y las tentaciones están por todas partes. Hacia donde mires. La mitología dice que hasta el mismísimo Aníbal Troilo no podía resistirse. Y se lo vio más de una vez salir con un paquetito de sfogliatelle. Al mejor estilo de Clemenza en El Padrino. Leave the gun. Take the cannoli.

La Pasta Frola - antigua fachada
Confitería La Pasta Frola antigua fachada
La Pasta Frola: La confitería italiana de ayer, hoy y siempre ultima modifica: 2020-08-13T08:11:00-03:00 da Tano Murri

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