Un día como hoy, en 1920, nació san Juan Pablo II en la pequeña ciudad polaca de Wadowice, en Polonia. A pesar de la pandemia, y de no poder acercarse a su tumba, hoy sus fieles devotos en todo el mundo lo recuerdan en el día en el que cumpliría cien años. Además, en esta nota, les contamos el vínculo que lo unió a la Virgen de Fátima.
Vida y pontificado de Juan Pablo II
Karol Józef Wojtyla es el nombre que le dieron al Santo Padre. Fue el menor de tres hermanos: Edmund llegó a ser médico y, a Olga, Juan Pablo II no la pudo conocer, porque murió antes de que él naciera. Fue ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1946 en la capilla privada arzobispal. El 4 de julio de 1958, el papa Pío XII lo consagró obispo auxiliar de la arquidiócesis de Cracovia. A partir del 11 de octubre de 1962, comenzó a tomar parte activa en el Concilio Vaticano II. Realizó una importante contribución a la elaboración de la constitución Gaudium et spes. También, el cardenal Wojtyła participó en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos, anteriores a su Pontificado.

El 29 de mayo de 1967 fue nombrado cardenal, lo que le convirtió en el segundo más joven de la época, con 47 años de edad. Durante el sínodo de obispos sobre la catequesis, celebrado en octubre de 1977, en Roma, coincidió por primera vez con Joseph Ratzinger, entonces cardenal de Múnich. Ratzinger sería su sucesor, el papa Benedicto XVI. El 28 de septiembre de 1978, murió Juan Pablo I, a causa de un infarto de miocardio, tras un pontificado de 33 días.
El 16 de octubre de 1978, tras dos días de deliberaciones del cónclave, Wojtyła fue elegido sucesor de San Pedro. Adoptó el nombre de Ioannes Paulus II (Juan Pablo II) y se convirtió, con 58 años, en el papa más joven del siglo XX y en el primero no italiano desde el neerlandés Adriano VI (1522-1523). Visitó, durante su pontificado, 129 países.
Atentado en el Vaticano: vínculo entre Juan Pablo II y la Virgen de Fátima
Cuando Juan Pablo II cumplía su rol de papa y daba la típica vuelta a la plaza de San Pedro frente a sus fieles, se escucharon disparos que hirieron su vientre y a dos personas más que lo acompañaban. El 13 de mayo de 1981, Alí Mehmet Agca, descargó su arma contra el entonces Santo Padre. Este atentado no acabó con la vida de Juan Pablo II, quien inmediatamente fue llevado al hospital de Gemelli de Roma, donde se recuperó.
Luego, en diciembre de 1983, el papa visitó al criminal en la cárcel de Rebibbia, conversó con él y le otorgó el perdón. El atentado motivó la construcción de un vehículo especial con cristales blindados diseñado especialmente para este tipo de actos y que fue popularmente bautizado como “papamóvil”.

Cuando San Juan Pablo II se recuperaba en el Hospital Gemelli, pidió toda la documentación disponible sobre la Virgen de Fátima. Dijo que sobrevivió gracias a la intervención divina de la Virgen María y que el tercer secreto predijo el ataque. Ya recuperado, cumplió el segundo secreto confiado por la madre de Dios: consagrar Rusia a su inmaculado corazón. Por eso, pidió que se construyera, en Polonia, una pequeña iglesia en la frontera con la Unión Soviética, donde fue colocada la imagen mirando hacia Rusia.
Al cumplirse un año del atentado, el 13 de mayo de 1982, el papa Karol Wojtyla formalizó su devoción y agradecimiento a la Virgen de Fátima. En 1983, donó al santuario de Fátima, en Portugal, la bala que le extrajeron. Esta fue engarzada en la parte superior de la corona de la imagen religiosa, como podemos ver en la imagen superior.
Fallecimiento y milagros que lo convirtieron en Santo
Su muerte se produjo debido a una septicemia y a un colapso cardiopulmonar irreversible, agravado por su enfermedad de Parkinson. Tenía 84 años y 11 meses. El 5 de julio de 2013, el papa Francisco firmó el decreto que autorizó la canonización de Juan Pablo II y de Juan XXIII. Se realizó en una ceremonia histórica (dos canonizaciones a la vez) en la Ciudad del Vaticano, el 27 de abril de 2014.
Los milagros de Juan Pablo II
A Juan Pablo II se le atribuyeron dos milagros, los cuales le dieron el título de Santo. La cura de Marie Simon-Pierre (monja francesa que, luego de rezarle al Santo Padre, sanó su mal de Parkinson dos meses después de su fallecimiento) y la cura de la costarricense Floribeth Mora (padecía un aneurisma cerebral. Su familia le pidió al papa que sanara su cabeza y disolviera el coágulo de sangre en su cerebro, el cual, según los médicos, era irreversible de disolver).
Recordamos en este día a Juan Pablo II quien, sin dudas, dejó una marca muy importante en la historia mundial. Con sus actos, mostró su capacidad de perdonar ante el peor de los hechos.


