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Entrevistas Italianos en Buenos Aires

Raffaelina Vescio: De Conflenti a Buenos Aires

Raffaelina - Bandera

Raffaelina Vescio nació en Conflenti, Catanzaro, Italia, el 10 de febrero de 1941. Hija de Giovanni Vescio y Maria Falvo. El 20 de enero de 1953, se embarcó rumbo a la Argentina a bordo del Conte Grande y partió desde el Puerto de Génova. “A las doce del mediodía tocó la sirena que salía el barco”, recuerda.
En esta nota, los invitamos a leer la historia de vida de una italiana que vive cada día con pasión y orgullo de sus orígenes italianos.

¿Qué recordás de ese viaje de Génova a Buenos Aires?

“Fue un momento muy triste. Las personas mayores arrodilladas, llorando y rezando a medida que el barco se alejaba. Yo, contenta, porque me iba a América. Me iba a encontrar con mi papá y mi hermano, quienes estaban en Argentina desde 1950. El viaje fue muy bueno, solo una noche el barco se movía mucho y todos la pasamos mal. Al cruzar el Ecuador, quisieron hacer una fiesta y nos pusieron el salvavidas a todos. ¡Pero la gente lo tomó mal y comenzaron a llorar! Se abrazaban a los hijos y decían dónde iremos a morir. Pero todo pasó, era un simulacro”, recuerda. “Finalmente, llegamos el 3 de febrero al tan deseado Puerto de Buenos Aires. No dormí en toda la noche de la emoción por el esperado encuentro con mi papá y mis seres queridos”.

Raffaelina - Conte Grande
Autor: Raffaelina Vescio

¿Qué podés contarnos de tu infancia en Italia?

“Los años que viví en Italia no fueron muy lindos. Veinte días antes de que yo naciera, a mi papá lo llamaron para la guerra. Así que fue una gran tristeza para la familia, todos los hombres se iban a la guerra. Recuerdo que nos dieron un remedio a todas las chicas, a mí me hizo mal y sufrí un broté. Un ojo se me puso blanco de la infección y no había oculistas. Mi mamá encontró uno en Catanzaro, que tenía 83 años, y lo fuimos a ver. El viaje fue espantoso. Nos tuvimos que refugiar tres o cuatro veces en los túneles por el bombardeo. Por suerte, me curó, pero perdí la visión”

¿De tu papá en la guerra tenías noticias?

“A mi papá lo mandaron a África. Por mucho tiempo estuvimos sin saber nada de él. Cuando podía, mandaba una carta o una foto. Yo todas las mañanas esperaba al cartero. Cuando lo veía, le preguntaba si tenía una carta de mi papá y siempre decía mañana, mañana. Así, todos los días… ¡Una mañana hasta lo traté de mentiroso y me fui adentro llorando! A mi papá lo habían llevado prisionero a Londres hasta que regresó. Con la idea de que ese mismo sufrimiento no lo pasara mi hermano, papá tuvo la idea de emigrar hacia un lugar más tranquilo. Decidió que emigraríamos a la Argentina, donde mi padre tenía dos hermanos, con el fin de mejorar nuestra forma de vida. Especialmente, para que podamos estudiar, algo que mi papá no pudo hacer”.

Raffaelina - Padre
Autor: Raffaelina Vescio

¿A qué se dedicaba tu familia en Italia?

Raffaelina nos cuenta que su familia se dedicaba a trabajar la tierra, especialmente los viñedos. “Lo único que se vendía era el vino. No era mucho, pero nos daba algo de ganancia. El resto era para el consumo de la casa. En esa época, ni se conocía la plata, todo era trueque. Se trabajaba incluso a cambio de productos para poder comer. Mi mamá tejía al telar, y así vivíamos”.

¿Cómo empezaste tu vida al llegar a la Argentina?

“Mi vida en Argentina fue muy linda. Fuimos a vivir a la casa de mi tía y me encontré con mis primos. Al mes siguiente, empecé las clases, en Italia había terminado y acá inicié tercer grado con 12 años. Al principio, me daba vergüenza tanta diferencia de edad, pero comprendí que era necesario. Mi meta era seguir estudiando, así que debía aceptarlo y superarlo. Cumplí mi misión y terminé el secundario a los 20 años. Mi padre me aconsejó que, aparte del secundario, tenía que hacer corte y confección. Yo no estaba muy de acuerdo, pero lo hice y me recibí. Me dediqué a eso por un tiempo y ese ingreso me sirvió para poder seguir con el estudio. También, en el barrio, les enseñaba a varias chicas para la escuela primaria. Éramos casi todas italianas y los padres analfabetos”.

Raffaelina - Familia
Autor: Raffaelina Vescio

Raffaelina nos cuenta que, durante los primeros años en el país, les tocó hacerse la casa. Una tarea ardua para toda la familia “Durante sábados, domingos y feriados nos tocaba hacer albañilería, de a poco, pero lo hicimos. Durante mis años de estudio, nunca me hicieron sentir extranjera. Me valoraban el esfuerzo que hacía, sin recursos, y que llegaba a lograr lo que me proponía. Siempre me destaqué por mi conducta, por ser buena alumna y buena compañera. Esos son los valores que a uno lo engrandecen. Después de terminar mis estudios, me casé, formé una linda familia, tuve dos hijos y, hoy, disfruto de mis cuatro nietos”.

¿Te sentís más italiana que argentina o más argentina que italiana?

“¡Difícil pregunta!”, me responde con una sonrisa. “Me siento muy argentina, porque mi vida la viví acá 70 años. Tengo 70 años de argentina y 10 de italiana. En Argentina viví mi adolescencia, estudié, trabajé, formé mi familia y mi vida social. Pero me siento italiana porque nací en Italia. Abro los ojos y oídos porque ese nombre lo llevo en mi corazón y me siento orgullosa de ser italiana. De chica, yo quise venir a la Argentina. Mi papá quería volver a Italia para ir a otro país. Pero yo le escribía todas las semanas una carta para pedirle de venir a la Argentina. Quería estudiar, en Italia había problemas económicos y para las mujeres era aún más difícil poder estudiar: se decía le donne in casa“, recuerda.

Raffaelina - Comidas
Autor: Raffaelina Vescio

¿Qué es para vos la italianidad?

“La italianidad para mí es mi historia y transmitirla. Escuchar la palabra Italia me activa la adrenalina. Escuchar el himno, tratar de cantarlo en eventos y fiestas religiosas es como sentirme en Italia por un momento. En mi casa nos reunimos y hacemos comidas típicas del pueblo. Trato de transmitir eso a mi familia y a los que me rodean. Los domingos en casa se escucha música italiana. ¡Gracias, Italia, por haberme dado la vida! ¡Gracias, Argentina, por haberme recibido tan bien, por haberme ayudado a crecer y formarme como persona”.

¿Qué tradiciones italianas conservás en tu familia?

Raffaelina nos cuenta que conserva muchas tradiciones italianas: desde las comidas, hasta las fiestas y reuniones en su casa para compartir platos típicos calabreses. “Cuando preparo la mesa, trato siempre de formar la bandera tricolor, con manteles, platos, flores y comidas”.

¿Pudiste regresar a Italia?

Luego de 40 años, Raffellina pudo regresar a Italia y reencontrarse con sus tíos y primos. “Al llegar, sentí una emoción muy grande. También al llegar al pueblo y ver mi casa, las plazas, las iglesias y el campo. Haber vivido esa experiencia no tiene precio. ¡Es un sentimiento incomparable! Regresé cinco veces más y pude conocer Italia de norte a sur. Conocí su cultura, sus lugares y sus maravillas. También, su historia y sus monumentos, entre tantas otras cosas”.

En Calabria, Raffelina se quedó varios días con su familia. Al recorrer el pueblo de Conflenti, ella les iba explicando a sus hijos y nietos las tradiciones, historias y recuerdos que tenía de cada lugar. “También, les transmití la fe religiosa por nuestra Madonna della Quercia, que es muy milagrosa. Mis hijos y nietos llevan todos una estampita y una medallita de ella para los momentos difíciles. Esta es la gran fortuna que puedo dejarle a la familia: mi historia, su historia“.

¿Qué mensaje le darías a los jóvenes descendientes de italianos de nuestro país?

“Les diría que no dejen de averiguar de dónde provienen sus raíces. A medida que pasa el tiempo, todo se va perdiendo. Hoy, hay muchas personas que quieren saber y no tienen siquiera un documento para saber dónde nacieron sus ancestros italianos. También, que escuchen las historias de vida que les cuentan sus abuelos, siempre es interesante conocerlas”, concluye.

Foto de portada: Raffaelina Vescio

Raffaelina Vescio: De Conflenti a Buenos Aires ultima modifica: 2021-07-27T10:18:00-03:00 da Amira Celeste Giudice

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¡Gran historia! 👏💪

Patricia Mercuri

Qué hermoso y emocionante relato!❤ Sin dudas ella es una muy querida embajadora de Italia, de su entrañable paese y de la Madonna della Quercia en Argentina, difundiendo con muchísimo cariño sus tradiciones y todos sus conocimientos!
Felicitaciones y gracias por la idea de compartir su historia, me ha encantado leerla!

Last edited 1 month ago by Patricia Mercuri
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