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Entrevistas Italianos en Buenos Aires

Luciano Marson: la Segunda Guerra Mundial en primera persona

Luciano Marson

Luciano Marson nació en Italia, en la provincia de Udine, en un pueblo llamado Pravisdomini (que significa, ‘la pradera de Dios’). Durante su infancia, vivió con su familia en una granja, pero a la edad de 16 años se unió a la Resistencia partisana para luchar contra la ocupación alemana.

Fue miembro de FEDITAL y Presidente de la Sociedad Italiana de Monte Grande. Creó una escuela de discapacitados, llamada “Puente Verde”, que se encuentra en funcionamiento desde el año 1999, a la que concurren 25 chicos, quienes asisten al comedor y participan de distintas actividades.

Actualmente, Luciano está terminando de escribir un libro sobre su historia de vida. “Todavía no lo tengo coordinado, tengo que terminar de armarlo. Trata sobre la guerra y sobre mi experiencia también acá en Argentina”, cuenta.

¿Cómo vivió usted la Segunda Guerra Mundial?

Luciano Marson recuerda que su infancia fue normal, “toda la historia empieza, no en la infancia, porque en la infancia la pasé bien, sino cuando empezó la Segunda Guerra Mundial”. Con estas palabras, Luciano Marson comienza su relato, un relato que emociona. Un relato un tanto crudo, que demuestra una vez más que la realidad siempre supera a la ficción.

“A los 16 años, fui voluntario de la Resistencia para defender a mi patria, en el año 1943. En ese momento, fue la ocupación de los alemanes. Quienes querían ir con los alemanes, podían ir, quienes no, estaban en contra. Los alemanes tenían ocupada nuestra zona y nos sacaban todo. Allí fue cuando se armó la Resistencia partigiana a la que me uní para defender a nuestras familias y nuestras cosas”.

Luciano Marson

Durante su infancia, Luciano Marson vivió con su familia en una granja, pero a la edad de 16 años se unió a la Resistencia partisana para luchar contra la ocupación alemana. PhotoCredit: Luciano Marson

En ese momento histórico, los norteamericanos habían llegado hasta Roma, a Montecassino, y desde Roma hasta los Alpes estaba todo ocupado por los alemanes. “Por eso, de dio todo este batifondo, para defender la patria. Todo el año 1944 lo hice como partigiano para combatir a los alemanes. Fue muy duro”.

¿Con quién estaba en ese entonces?

“Estaba con parte de mi familia. Mi hermano, que obtuvo la medalla de oro en la guerra, había fallecido en guerra un año antes. Mi otro hermano, estaba en África y fue prisionero. Y mi hermano más pequeño vivía en Milán en ese momento. Mis hermanas también estaban en Milán, pero ambas fallecieron. En ese momento, quedaba solo yo y mi hermano, Sergio Marson”.

¿Qué pasó después?

“En noviembre de 1944, la lucha partigiana terminó, se tomó un descanso. No se podía luchar más, porque no teníamos cómo cuidarnos. En ese momento, me mandaron a hacer un trabajo. Los alemanes estaban construyendo fortificaciones en el río Piave y reclutaban gente. Por medio de una espía inglesa, me dieron documentos falsos y me alisté donde estaban tomando gente.

Mi misión era informar a los ingleses sobre lo que estaban haciendo. Esto lo hice hasta el 14 de enero, cuando me descubrieron, justo en el día de mi cumpleaños. Luego, los alemanes me tomaron prisionero“.

Entrevista a Luciano Marson

“Me tomaron prisionero. Primero me llevaron a una cárcel provisoria de mi pueblo. Allí estuve unos días y me hicieron muchos interrogatorios. Después, me mandaron a otra cárcel, la cárcel de Udine, donde juntaban a todos lo que mandaban luego a los campos de exterminio”. PhotoCredit: Amira Celeste Giudice

Luciano Marson explica que cuando Italia y Alemania se enemistaron, Alemania ocupó Italia y ese fue el choque más grande de la Segunda Guerra Mundial. “Cuando se produjo ese choque, los militares que estaban en servicio, algunos iban para un lado y otros iban para el otro. Algunos se unían a los alemanes y otros escapaban para irse a sus casas. Fue el desastre más grande que existió en la Segunda Guerra Mundial“.

¿Cómo lo tomaron prisionero?

“Ahora viene lo bueno”, me responde Luciano con una sonrisa. Me tomaron prisionero. Primero me llevaron a una cárcel provisoria de mi pueblo. Allí estuve unos días y me hicieron muchos interrogatorios. Después, me mandaron a otra cárcel, la cárcel de Udine, donde juntaban a todos lo que mandaban luego a los campos de exterminio”.

Luciano Marson recuerda que, en esa cárcel, había varios salones, uno de ellos era el “salone degli ostaggi” (salón de los rehenes). Ese salón era para los condenados a muerte. Y todas las mañanas, en el patio de la cárcel, mataban a diez de ellos. “Allí, en ese salón, estaba yo también”, sostiene.

“Estuve 14 días, pero por suerte nunca me llamaron. Todos los días venía un carcelero a las 17:00 con una lista. Marcaba la lista y decía ‘mañana a las 5:00, presentarse en la puerta’, y luego esas personas eran fusiladas. Luego de 14 días, el carcelero volvió y llamó a 20 personas, entre las cuales estaba yo. Nos dijo ‘ustedes tienen suerte, se van a trabajar a Alemania. Prepárense que van a salir inmediatamente’. Nosotros no lo podíamos creer”, relata.

¿Cómo fue el traslado al campo de exterminio Dachau?

Luciano Marson explica que los alemanes tenían un tren con varios vagones para enviar a la gente a los campos. “Era un poco matemático, ellos querían 50 personas en cada vagón. Como faltaban 20 en un vagón, vinieron a buscarnos a nosotros, por eso me salvé. Ese tren fue al campo de exterminio Dachau“. 

“El viaje fue problemático. En mi vagón pudimos abrirlo para saltar, pero sólo saltaron diez personas. Luego, se empezaron a tirar y no pudimos saltar más. Yo no pude saltar. Cuando pararon el tren, cerraron el vagón y seguimos hacia Dachau. Estuvimos cuatro días en el vagón sin comer y sin tomar…Cuando llegamos, nos bajaron todos desnudos, nos cambiaron y nos destinaron a un lugar. Yo estaba destinado a trabajo forzado. En ese momento tenía 18 años, recién cumplidos“.

Luciano Marson

Diploma de honor a los combatientes por la libertad de Italia otorgado a Luciano Marson. PhotoCredit: Amira Celeste Giudice

“Estaba condenado a trabajo forzado. Fue muy duro porque allí morían todos. Nadie se salvaba por las condiciones en las que estábamos. Estábamos poco vestidos, mal alimentados, había muchos enfermedades y mucho trabajo a la intemperie. Se trabajaba abajo de la lluvia, en el frío, con la nieve, y con la misma ropa había que dormir. No había colchones, nada. Había literas de tres pisos y nos metían de a dos en cada lugar. La mañana siguiente, todavía estábamos mojados del día anterior, y la gente que se mojaba moría”.

Luciano Marson termina su relato con una fuerte declaración: tuve suerte de no enfermarme y pude llegar al Día de la Liberación, el 25 de abril de 1945 a las 16:30 de la tarde”.

¿Qué sucedió luego de la Liberación?

“Cuando vinieron a liberarnos, no nos dejaron salir. En primer lugar, había muchos que no estaban en condiciones. Además, éramos como 13.000 en el campo, cuando abrieron la puerta era un desastre. Vino la Cruz Roja Internacional con los americanos, nos dieron de comer bien, nos vacunaron y nos sacaron las enfermedades que teníamos encima, especialmente los piojos”.

Luciano Marson, fotos del recuerdo.

“Tuve la suerte de llegar al Día de la Liberación con salud o con fuerza, no sé cómo llamarlo”. PhotoCredit: Amira Celeste Giudice

“A los 20 días, nos llevaron de nuevo a Italia. Muchos llegaron al Día de la Liberación, pero murieron antes de llegar a Italia, porque no estaban en condiciones de recuperarse. Otros llegaron a sus casas, pero murieron después.

Yo tuve la suerte de llegar a la Liberación con salud o con fuerza, no sé cómo llamarlo, y me pude recuperar. Y todavía estoy acá hablando, que no es fácil”, relata emocionado.

Luciano Marson se reencuentra con su familia luego de la Guerra

“Llegamos a Bolzano, en Italia, éramos cuatro de mi pueblo. No había medios de transporte en ese entonces. Al día siguiente, había un camión que salía para Pordenone. Nos llevaron a dormir a un hospital a la noche para poder llevarnos a casa. Pero había otro camión que salía, aunque iba a otra parte. Yo decidí irme en ese otro camión, que me llevaba cerca de casa. Los demás continuaron el en el primer camión y llegaron al pueblo al mediodía.

Cuando ellos llegaron a casa, todos los padres fueron a ver quiénes habían llegado. Al no verme, mi padre pensó que había muerto. Pero yo llegué a la tardecita, esa fue la gran sorpresa”.

¿Cuándo llegó a la Argentina?

Luciano Marson llegó a la Argentina en el año 1950. “Vine solo. Mi hermano vino después. Para venir a la Argentina había que hacer todos los trámites correspondientes. Necesitaba un contrato de trabajo, hacer una visita médica en Génova con médicos argentinos y pagarme mi propio viaje en barco. Cuando llegabas, quien te había hecho el contrato de trabajo tenía la obligación de ir a buscarte y darte el trabajo”.

¿Cómo llegó a vivir en Monte Grande?

“Cuando llegué a Buenos Aires, quien me había dado trabajo me fue a buscar, pero a mí no me gustaba el trabajo que me quería asignar. Entonces, le pedí que me trajera a Monte Grande porque tenía conocidos, y aquí empecé a trabajar. Primero, empecé a trabajar de plomero. Luego, formé una sociedad, Lanango, dedicada a los conejos de angora. Inventamos una jaula y la patentamos; también teníamos reproductores, junto con mi socio, Copani.

Con el tiempo, mandamos a hilar la lana y la vendíamos. Después, me dediqué a hacer los pulóveres, y puse la fábrica. Acá en Monte Grande, en San Clemente y en Mar del Plata, puse negocios de venta. Esto lo hice hasta los 65 años, cuando me jubilé. Ahora me dedico a mi familia, que es lo más importante“.

¿Volvió a visitar su pueblo en Italia?

“Sí, iba casi todos los años últimamente. Ahora pienso ir de nuevo, espero que la salud me ayude. Las ganas de volver a Italia siempre estánCuando regreso, siento que me quiero quedar allá, la patria uno la siente”.

Entrevista a Luciano Marson.

Algunos de los premios que recibió Luciano Marson en concursos de vino casero. PhotoCredit: Amira Celeste Giudice

Luciano nos cuenta que, para conservar las tradiciones, hace el vino todos los años. Además, ha participado en distintas Fiestas del Vino como expositor y ganó más de 52 premios. En Monte Grande, tiene una cantina familiar, donde hace el vino y las conservas, además de grapa y cerveza. “Allí nos reunimos con la familia, hacemos un asado tradicional y conservamos las tradiciones”, añade.

Amira Celeste Giudice

Autore: Amira Celeste Giudice

Soy de origen italiano, nací en Argentina y vivo en Buenos Aires. Traductora Pública y Profesora de inglés por vocación. Soy muy curiosa y apasionada: amo la cultura, los idiomas, la fotografía y la naturaleza. ¡Me fascinan los libros! Puedo pasar un día entero leyendo. Disfruto de las pequeñas cosas de cada día como escuchar el sonido de la lluvia, observar las estrellas o sentir el perfume de una rosa. Me encanta la jardinería y, en mi tiempo libre, me la paso en el jardín. Amo viajar y descubrir lugares nuevos. Mi lugar preferido en el mundo es Conflenti, la tierra de mi nonno. Creo en la belleza de mis sueños.

Luciano Marson: la Segunda Guerra Mundial en primera persona ultima modifica: 2019-01-14T07:00:18-03:00 da Amira Celeste Giudice

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