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La Primavera, una mirada diferente

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La celebración de la llegada de la primavera hunde sus raíces en épocas inmemoriales y ha influido notablemente en la cultura de los pueblos, en especial del italiano.
El hecho de que en la misma fecha, en Italia y Argentina, el fenómeno no coincida, no rompe el sentido único de la celebración. Por el contrario, podemos decir que el pueblo italiano celebra la primavera dos veces al año. Te invitamos a conocer algunas peculiaridades de esta celebración.

¿Qué significa “primavera”?

La llegada de la primavera está marcada por un fenómeno astronómico: el “aequinoctium” o equinoccio. Estos términos, el primero latino y el segundo su derivado a varias de las lenguas romances, significan que la noche tiene igual duración que el día.
Una etimología de la palabra primavera, voz común para el italiano y el español, no nos dice mucho acerca de la hondura del concepto, aunque vale la pena otear desde allí.
Los romanos contaban dos estaciones, el invierno era la más breve; la más extensa se denominaba “ver, veris” o “tempus veranum” (período de temperaturas agradables que precedían a las álgido calor, denominadas “aestas, aestatis”, de donde el “estate” italiano). La culminación de este período será el tiempo de “autunnus”, el tiempo de la cosecha.
Es decir, que los romanos dividían en dos partes al período de verano, teniendo como criterio el progresivo aumento de temperatura y el buen tiempo, para llevar a cabo la labor agraria. Por ello, “prima/vera” o primera parte del verano.
Pareciera esta una descripción gramatical descarnada, que menoscaba el sentido poético que nos representa la primavera. Pero la poesía está nutrida de palabras, y las palabras revisten estos dos aspectos, como le hemos dicho anteriormente; por lo que es obligado detenernos un instante a reflexionar desde lo menos a lo más.

La primavera - El almendro en flor

Sentido profundo

El vivir rodeados de cosas artificiales, algunas de ellas vanas y esclavizantes, nos ponen en el riesgo de no ir a lo profundo, de no captar el lenguaje de la naturaleza y mucho menos comprender a los hombres que fundaron su orden social en la vida rural.
La “sagra”, un derivado vulgar del latín “sacrum” (sagrado), es una fiesta profana en la que se celebra a la divinidad que otorga la abundancia de la tierra. La “sagra della primavera” da origen a otras celebraciones regionales que destacan determinadas flores y frutos, como la “sagra del mandorlo in fiore” en Agrigento, Sicilia. Celebraciones que provienen de la Roma y Grecia antiguas. También el músico Stravinskij compuso su famosa obra inspirada en este tema.
El contraste entre los pueblos antiguos es notable. El sol, para unos, será una deidad terrible a la cual hay que aplacar con sacrificios; en cambio para otros, es un símbolo de la plenitud de la vida y la gracia que la divinidad derrama sobre el mundo.
Para los cristianos, el sol es un símbolo del Cristo, y hasta se hace coincidir la fiesta de la Pascua con el período del inicio de la primavera, Pascua florida. Este “primer verano” es la alegría anticipada por los frutos del trabajo. El trabajo produce alegría, dignifica, engrandece.
Nuestro país, agrícola también, habiendo recibido tal afluencia de inmigrantes italianos, recibe de ellos esta concepción festiva de la primavera, del fresco verdor en el que renacen todas las cosas.
La primavera, los pájaros y las flores, los arroyuelos cristalinos y la luz del sol han inspirado a poetas desde Virgilio, Horacio, y hasta los cantos populares de los campesinos; “Quel mazzolin di fiori” es un buen ejemplo.
Volver a la fuente, volver a la naturaleza. Poner la mirada en el dinamismo de la vida que nos circunda, esa es una buena manera de recibir a la primavera y de aproximarnos más a nuestros ancestros.

La primavera - La pluralidad de los colores

Primavera Argentina

En Argentina, el 21 de septiembre, se celebra también el día del estudiante. La coincidencia no es casual, aunque muchas veces se pierda el sentido para caer en la banalidad de la celebración sin lo celebrado.
La juventud es la primavera de la vida. Un período en el cual nos vemos llenos de vigor, una etapa floreciente, romántica si se quiere.
Una preparación para los frutos del esfuerzo, donde la virtud que los escolásticos llaman “studiositas” es como la tierra fértil, como una flor que anticipa el fruto del esfuerzo.
Celebrar juntamente la primavera y el esfuerzo del estudio es unir el sentido de la manifestación de la vida en la naturaleza y la actitud contemplativa del que se detiene a mirar, a desentrañar el sentido profundo de las cosas para conocerlas y amarlas.

Virgilio y la primavera italiana

Más ni la Media ubérrima, ni el Ganges
famoso ni el Hermo, túrbido de oro,
ganan a Italia
la cubre el trigo grávido y el Másico
vino de Baco, el olivo y la grey.

Aquí eterna primavera, amplio estío
camadas y cosechas duplicadas
¡Salve, tierra de Saturno, matrona
de frutos y de hombres!

Virgilio, del libro II de las Gérogicas

Franco Mangarella

Autore: Franco Mangarella

Pertenezco a una familia de origen siciliano. Nací en la provincia de Tucumán (Noroeste de Argentina). A los 22 años me mudé a la ciudad de La Plata para realizar mis estudios superiores musicales y humanísticos, logrando graduarme en Òrgano de tubos y también en Filosofía. Para mí, la mayor satisfacción es leer, los conciertos en mi instrumento y también tocar el acordeón en las fiestas de la comunidad italiana.
La Primavera, una mirada diferente ultima modifica: 2019-09-23T07:00:14-03:00 da Franco Mangarella

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