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Historias de inmigración: Ludovico Pinardi

Ludovico-Ludovico En Mataderos

En el día de hoy, les presentamos la conmovedora historia de Ludovico Pinardi, un inmigrante calabrés, proveniente de Motta Santa Lucia, en la provincia de Catanzaro. Tuvimos la oportunidad de conversar con su hija, María Alejandra Pinardi, para que nos contara la historia de inmigración de su padre y su conexión con sus orígenes italianos.

Orgullosos de ser italianos

– “Ciao, bella, come ti chiami?”
– “María Alessandra, figlia di Ludovico, nato a Motta Santa Lucia, provincia di Catanzaro, Italia

Ludovico- Ludovico Y Maria Alejandra
Ludovico y María Alejandra. Autora: María Alejandra Pinardi.

“Ése era el diálogo que me enseñaba mi papá cuando nos preparábamos para ir a visitar a algún paisano. Tanto sentimiento en esa identidad, llena de orgullo de ser italiano y de tener una hija nacida en la patria que lo recibió con los brazos abiertos”, afirmó al inicio de la entrevista María Alejandra Pinardi.

Ludovico Pinardi: de Italia a la Argentina 

En Italia, la Segunda Guerra Mundial les había arrebatado todo, pero ninguna bomba pudo doblegar las ansias ni romper los sueños por una vida mejor. Emigrar. ¿A dónde? Mientras que gran parte de la familia había partido hacia América del Norte, Ludovico partió hacia la pujante Argentina, en donde las industrias comenzaban a florecer y, sobre todo, donde había pan y trabajo. Y así fue como, en 1951, con apenas 17 años, Ludovico dejó a su amada Motta Santa Lucia y se embarcó en Génova, hacia el Puerto de Buenos Aires, en un barco que zarpó cargado de corazones tristes pero rebosantes de esperanza, ávidos de logros en una tierra desconocida. Dario, así, sin tilde, como nos contó María Alejandra, fue su compañero napolitano de viaje y amigo en la Argentina durante toda su vida.

Ludovico - Ludovico Y Su Esposa
Ludovico y su esposa, María. Autora: María Alejandra Pinardi.

“Ir al puerto a recibir a los paisanos era una fiesta para todos los inmigrantes que ya estaban viviendo en Buenos Aires. A Ludovico lo fueron a recibir Don Guido y su hija María, de tan solo 10 años. Ellos fueron luego mi nonno y mi mamá, ya que Ludovico y María se casaron en 1962. En esos años, Ludovico trabajó incansablemente. Él ya contaba con un importante bagaje de habilidades: sabía cortar muy bien el pelo y arreglaba zapatos como los dioses. La fábrica Minici lo empleó como zapatero, ahí trabajó junto a Don Guido. Luego armó su propio taller de composturas de calzado”, sostuvo María Alejandra.

Ludovico y el regreso a su tierra natal

El 1962 fue un año importantísimo para Ludovico y María, ya que contrajeron matrimonio en la Basílica de San Carlos y decidieron viajar rumbo a Italia de luna de miel. Recorrieron los hermosos paisajes italianos. Pero la emoción más grande que invadió el corazón del recién casado, fue volver al suo paese, Motta Santa Lucia. “Los amigos se peleaban por recibirnos en sus casas”, siempre contaba Ludovico. A su vez, el abuelo de María Alejandra había quedado impactado por los cambios en las casas y en las calles de su amada Motta. Pero a pesar de todas las diferencias que encontró, pudieron disfrutar de un mes maravilloso.

Ludovico- En Motta Santa Lucia
Ludovico, a la derecha, en Motta Santa Lucia. Autora: María Alejandra Pinardi.

“Papá partió en diciembre de 2009. Fue el mejor zapatero de Mataderos. El más alegre de todos los paisanos. Era el que le cortaba el pelo a todos sus amigos. El compañero inseparable de su esposa. Para mí, el mejor papá del mundo”, afirmó María Alejandra con emotivas palabras. 

Sentidas palabras de una hija a su padre

Para finalizar con esta emocionante historia, su hija nos dejó un sentido mensaje para él: “Seguramente, nos estás mirando y estés disfrutando de cómo tu nieta aprende tu idioma, de cómo las palabras de tu querido e irremplazable mottise forman parte de nuestro vocabulario diario. Seguro que nos escuchas atentamente mientras cantamos las canciones de Gigliola Cinquetti, esas que juntos escuchábamos en el tocadiscos Wincofon. Hoy, como siempre, la pasta asciutta será en tu honor. Gracias, pa”.
Quiero agradecer personalmente a María Alejandra por habernos abierto su corazón y contarnos la historia de su padre, que lleva con muchísimo orgullo. Enorgullece conocer estos relatos de inmigración de cada italiano que vino y ayudó a constituir nuestra querida Argentina verde, blanca y roja.

Historias de inmigración: Ludovico Pinardi ultima modifica: 2021-04-26T08:00:00-03:00 da Mariel Pitton Straface

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Julieta B. Mollo

Grazie, Mari, di questo articolo ☺

¡Qué historia! Muchas gracias Mariel por compartirla.

Marina Artese Grillo

Qué linda historia!

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