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Entrevista inédita a Alberto Sordi en Buenos Aires

Sordi - Alberto Sordi en el Hotel Alvear

Corría el año 1998. Alberto Sordi había venido a nuestro país para presentar en el 14° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata un film suyo: “Incontri Proibiti“. Se le había entregado un premio en la apertura y venía acompañado nada más y nada menos que con la adorable y siciliana María Grazia Cucinotta. Yo, por aquel entonces, era un estudiante de teatro y guionista televisivo. Lo suficientemente fanático del cine italiano (y de Sordi y Fellini en particular) como para no perder la oportunidad de ver a este mito viviente.

Alberto Sordi en Aeroparque
Alberto Sordi en Aeroparque

La previa a la entrevista

Había averiguado en que vuelo regresaba Albertone de Mar del Plata. Y me dirigí a recibirlo a Aeroparque. Llevaba un cuestionario que había armado en italiano con la ayuda de mi prima Flavia (que había ido a la escuela Cristóforo Colombo). Y un libro “Fellini o Lo Fingido Verdadero” de Carlos Colón Perales. Sordi apareció junto a su asistente personal y un grupo de productores del festival. Con toda cortesía permitió que lo saludara y me dio su autógrafo. Pero yo quería más. Le comenté que quería hacerle una entrevista. Me dijo que lo llamase más tarde al Hotel Alvear. Así lo hice unas horas después y para mi sorpresa atendió él mismo. No sé como explicar esto: pero me produjo más emoción escuchar su voz en el teléfono que haberlo visto cara a cara antes. Me pareció surrealista estar hablando desde mi casa con Sordi. Con esa voz inconfundible diciendo: “pronto!”.

Autógrafo de Alberto Sordi
Autógrafo de Alberto Sordi

Ahora o nunca

Después de un par de preguntas, se dio cuenta que venía para largo y me invitó a continuar la entrevista a la noche en el hotel. Allí me dirigí. Bajó del ascensor espléndidamente trajeado, como una especie de Perón, un primer ministro o un Capo de la Mafia. Acompañado de su inseparable asistente. Justo en ese momento entraba también al Hotel Alvear el vicejefe de Gobierno de Buenos Aires, Enrique Olivera. Una especie de Guy Williams criollo, sonriente e impecablemente vestido junto a su esposa. Sordi me explicó que lo buscaban para cenar. Y por un momento pensé lo peor. Pero Olivera con mucha cordialidad se me acercó y me dijo: “Hacé la nota. Nosotros los esperamos. Es ahora o nunca pibe“. Y así, increíblemente, Olivera, su esposa y la secretaria de Sordi esperaron en el Lobby mientras yo lo entrevistaba.

Alberto Sordi En Aeroparque
Alberto Sordi en Aeroparque

Los inicios de Alberto Sordi

YO: ¿Cómo fueron sus inicios? ¿Ganar un premio de la MGM haciendo la voz en italiano de Oliver Hardy (El Gordo de El Gordo y El Flaco)?
SORDI: Yo tenía 15 años y estudiaba canto lírico. Y me presenté a ese concurso con éste vozarrón. Pero no tenía ninguna posibilidad. Se habían presentado más de 150 actores, incluso actores importantes. Y Oliver Hardy cantaba una canción… (Sordi canta) … Y ahí dijeron ¡Esta es la voz! Ahí comenzó mi oportunidad de tener éxito. Después empecé a hacer Varieté, Music Hall, Revista, después la Radio y el Cine.
YO: De la mano de Fellini, El Sheik Blanco, Los Inútiles…
SORDI: Primero hice con De Sica un personaje muy popular en la radio: Il Compagnuccio della Parrocchietta. Después un film que se llamaba: Mamma mía che impressione! De Sica era productor conmigo. Después vino Federico Fellini con El Sheik Blanco y Los Inútiles. Y después yo empecé a trazar un programa de autor para representar todos personajes italianos. Desde la guerra hasta hoy. Con las costumbres italianas. Hacía 10 o 15 películas por año.
YO: ¿Cuántos filmes hizo? SORDI: 190.

Alberto Sordi en Buenos Aires
Alberto Sordi en Buenos Aires

Encuentro con Fellini

YO: Ud. cuenta de Fellini que prácticamente vivían juntos. Que iban juntos a una lechería en la Vía Frattina. ¿Cómo fue ese encuentro?
SORDI: Sí. Él colaboraba en un periódico humorístico. El Marc’Aurelio. Yo hacía teatro. Y él me venía a buscar a la salida con dos jovencitas y nos tomábamos unos vinos en un Ristorantino que tenía unas pequeñas habitaciones. Y pasábamos la noche ahí. Nos veíamos mucho. De día estábamos prácticamente juntos. A la noche yo iba a trabajar y él me venía a buscar. Después Federico comenzó a trabajar como guionista. Y Lattuada lo lleva a trabajar en un film llamado Luci del Varietá. Después apareció este proyecto de El Sheik Blanco que originalmente iba a dirigir Lattuada. Era una idea de Antonioni que había hecho un documental sobre las historietas. Yo hice el casting para Lattuada. Y le dije a Fellini: “Federí…Este personaje es una especie de animal. Un Rodolfo Valentino vestido de Jeque. Pero que no sabe ni hablar”. Fellini comenzó a reír. Y ahí le dije que por que no lo dirigía él. El habló con Lattuada y éste le dijo: “Si te sentís preparado dirigila vos”. Y ahí debutó Fellini como director con El Sheik Blanco. Después hicimos Los Inútiles. Después nos saludamos. Yo continué mi camino. El siguió con sus ideas, sus sueños. Y afortunadamente encontró a un grandísimo actor que se prestaba a cualquier cosa que era Mastroianni. De profesión actor. Sólo actor. Yo me sentía autor en el sentido que no podía meterme en un personaje que él quisiera que haga. Yo tenía que proponer las cosas. Yo sabía que mi única gran virtud era la de parecerme a la gente.

El actor de la gente

SORDI: Yo hablaba como hablaba la gente, me movía como se mueve la gente. Y eso me ayudó. Por que siguiendo el camino tradicional jamás me hubiese convertido en un actor cinematográfico. En vez con el neorrealismo pude realizar los personajes de: el marido, el solterón, el seductor. Representar los problemas familiares. Después los problemas de las instituciones, personajes ambiguos. En resumen todos los personajes que en aquella época circulaban. Y que tenían algo que denunciar. Algo que contar. Por que yo, fuera del divertimento de ciertas situaciones, traté siempre de tener una línea de conducta.
YO: ¿Cómo fue pasar del neorrealismo a la comedia?
SORDI: Lo empecé a hacer yo solo este tipo de cine. El público respondió de inmediato. Y entonces autores, actores, directores se pusieron a hacer la llamada Commedia all’Italiana. Pero yo quería hacer neorrealismo no en un modo dramático sino cómico.

Mito del Cine

YO: Ud. viene de recibir un Nastro D’Argento por el film Romanzo di un giovane povero de Ettore Scola. ¿Qué significa este reconocimiento a esta altura de su carrera?
SORDI: Yo propuse este tipo de cine que para mí era muy fácil. Porque todas las historias, todos los personajes, los recogía un poco de la vida. En colaboración con Rodolfo Sonego, que trabajó siempre conmigo. Yo trabajé también con Age & Scarpelli con Amidei. Y el público siempre agradeció este tipo de cine. Sobre todo aquí en Argentina yo era muy popular. Ahora ya no llega tanto de nuestro cine al país. Pero ayer a la noche en el festival volvieron a ver esa comedia que a ellos les gusta. Que ellos quieren. Hice un film que no llegó acá, hace dos años, llamado Nestore l’ultima corsa. En el que hago de un cochero a caballo romano. Que tiene que ir a vivir a un hospicio. Y su caballo al matadero. Y el lo quiere salvar. Entonces para salvar a su caballo se da toda una aventura. Muy linda.

Una Era de Viejos

SORDI: Yo ahora hago estos personajes de viejos señores porque ya no tengo personajes por interpretar. En Italia cuando era joven hacía personajes de mi edad. Y ahora envejecí. Y esta es una era de viejos. Todos viejos. La vida se alargó. Hijos no nacen más. Tenemos viejos de toda clase.
YO: ¿Ud. es consciente de haber revolucionado la comedia?
SORDI: SÍ. Ayer el público verdaderamente me hizo emocionar. Fue lindo verlos a ellos agradecidos con la commedia all’italiana
YO: Hasta sus filmes pequeños son enormes I Pappagalli” con Aldo Fabrizi
SORDI: ¡Muchas gracias! Ahora me tengo que ir. ¡Dale un buen uso a esta entrevista! Auguri!

Entrevista inédita a Alberto Sordi en Buenos Aires ultima modifica: 2020-07-03T11:16:18-03:00 da Tano Murri
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