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Arte y Cultura

Entrevista a Diego Castro, un artista que lleva a Italia en sus raíces y en sus obras

Diego Castro

Diego Castro supo desde muy chico que quería ser artista. Durante la primaria hizo sus primeros trazos, fascinado por el arte y las imágenes, y siempre que podía llenaba las hojas de dibujos y de obras. Esa curiosidad fue la que lo llevó años después a realizar un terciario en la Escuela de Artes Visuales “Antonio Berni” de San Martín donde empezó a darle forma a su carrera como pintor. Sin embargo, el destino le tenía preparada una sorpresa…

Un viaje que cambió todo para Diego

Ni bien terminó el curso en la Escuela de Artes Visuales, Diego se fue a Italia con su título en mano y con la experiencia de un par de muestras amateurs que había realizado. La idea original era ir un mes para conocer la tierra donde había nacido su madre y, si existía la posibilidad quedarse, algo que finalmente ocurrió. 

¿Cómo surgió la idea de ir a Italia y por qué terminaste quedándote tanto tiempo allá?

“Yo viajé en el año 2000 y en el trayecto estalló la crisis en el país entonces en una charla con mi hermana me dijo que me quedara allá, que no volviera y me fue empujando a tomar la decisión medio de improviso. Me quedé 12 años en Europa, no todos en Italia pero una gran parte sí. Viví en Le Marche, en la región del este de Italia”, cuenta Diego Castro.

Diego Castro

Piazza Di Fermo, centro de Porto Sant’Elpidio. PhotoCredit: Cortesía de Diego Castro

¿Cómo te adaptaste a la vida en otro país desconocido hasta ese momento?

“Yo me había llevado lo que pude, algunos dibujos, obras, pero no sabía dónde iba a caer, entonces no tenía las cosas muy en claro. Además, la zona en la que me instalé es un pueblito de mar llamado Porto Sant’Elpidio, sobre la costa adriática y cerca de San Marino donde no conocía a nadie. La actividad comercial allí gira en torno a la industria del calzado, así que cuando llegué conseguí trabajo de eso. Poco a poco, me fui insertando, aprendiendo el idioma, y los fines de semana o cuando podía me dedicaba a pintar”.

A los meses de haber llegado, y gracias a la ayuda de una galerista, Diego pudo exponer sus obras en la galería Sidonia Presciuttini de Porto Sant’elpidio mientras estudiaba el idioma italiano gracias a un curso gratuito que brindaba il Comune (el Municipio) a extranjeros radicados en la ciudad. Allí, el artista no sólo aprendió la pronunciación, la gramática y los modos, sino que se fue convirtiendo en un ciudadano más, al punto que al año de estar viviendo en el pueblo ya soñaba y pensaba en italiano.

¿Qué cosas extrañás de Italia?

“Yo vivía frente al mar, hacía dos pasos y estaba en la playa, eso obviamente lo extraño. También, ver il tramonto, era un espectáculo. Después otras cosas como la seguridad, el modo de vivir, pero más que nada el paisaje”.

¿Influyó en tus obras el hecho de haber vivido tanto tiempo en Italia? ¿En qué aspectos?

“Sí claro, a pesar de que yo pinto, la lengua italiana influyó mucho en mis obras porque yo uso mucho el texto en mis pinturas. Yo no soy paisajista, nunca me interesó mucho eso, no es que tengo una paisaje en la cabeza y lo quiero retratar, pero el mundo que te abre conocer otro idioma, y más al estar vinculado desde las raíces, es algo muy grande. El estar vinculado al cine, la música y la literatura en su lengua original y no tener que traducirlo, es lo más importante que me llevé”.

Y un día Diego Castro volvió a Buenos Aires

Tras 12 años en el extranjero, viviendo y exponiendo no sólo en Italia sino también en Hungría, España y Ecuador, Diego decidió volver a la Argentina. ¿El motivo? El nacimiento de su sobrino y las ganas de reencontrarse con su familia y volver a conectarse con su gente.

¿Cómo fue volver a casa después de haber estado 12 años afuera?

“El regreso en realidad no estaba planificado, pero quería conocer a mi sobrino y era difícil mantener los lazos, la comunicación. Cuando me fui a Hungría se hizo doblemente difícil así que me vine”, cuenta Diego y agrega, “sin embargo, antes pasé por Ecuador, donde expuse en la Società Dante Alighieri ‘Pesce d’altro mare’. Hice contactos y surgió la posibilidad, así que desde Hungría me fui allí y la verdad que me aceptaron muy bien, fue una linda experiencia”.

¿Tomaste influencias de pintores italianos una vez que regresaste? ¿Sentiste que había cambiado tu trabajo?

“Sí, antes de viajar yo tenía más el foco puesto en España y en artistas como Joán Miró y Salvador Dalí, de la corriente surrealista. Ellos eran mis referentes, pero cuando estuve en Italia descubrí a Amedeo Modigliani y me pegó mucho. De él me atrajo la manera en la que interpretaba los retratos”.

Por otro lado, hace unos días Diego participó de Las Colectividades de Morón en el HCD, un evento en el que las diferentes asociaciones culturales del distrito expusieron en el Concejo con el fin de dar a conocer sus tradiciones, objetos y costumbres. Allí, el pintor realizó una muestra en representación de la Sociedad Italiana de Morón, con la que mantiene un fuerte vínculo desde hace años.

Diego Castro

Muestra de Diego Castro en el Honorable Concejo Deliberante de Morón. PhotoCredit: Cortesía de Honorable Concejo Deliberante de Morón

“Yo fui uno de los que empezó con la agrupación Giovani Italiani di Morón que fue creada por el presidente de la sociedad. La intención era que se acercaran los hijos y nietos de italianos y que se conectaran con la italianidad. Entonces, el presidente pidió que se hicieran cosas que le interesasen a los jóvenes para no perder el vínculo con las raíces, así fue que surgió la idea de planificar reuniones con comidas típicas, charlas, etc. El grupo sigue, aunque yo ya soy más grande y no asisto, pero hacen reuniones, conversaciones, etc. Y en esta ocasión el presidente me llamó para ver si podía representar a la Sociedad y acepté gustoso”, explica.

¿En qué te basaste para la muestra?

“Elegí algunas obras que ya había presentado en la Dante Alighieri y les cambié el marco. También expuse una obra nueva que hice pensando en el sur de Italia -mi familia es de Calabria- y que se llama ‘Il Mezzogiorno’. Literalmente, quiere decir ‘el mediodía’, pero en realidad habla de la zona sur de Italia, una zona con sus propias características. Es un término que a veces se utiliza con desprecio pero lo tomé porque me pareció interesante”.

¿Vas a realizar otras muestras en lo que resta del año?

Voy a participar de la noche de los museos el próximo 10 de noviembre en la Dante Alighieri junto a la Asociación Napoli Eterna y un grupo de pintoras”, anticipa Diego Castro, invitándonos a presenciar dicho evento en el que podremos disfrutar nuevamente de su arte.

Francisco Daniel Zazzu

Autore: Francisco Daniel Zazzu

Mi nombre es Francisco Daniel Zazzu, nací en Buenos Aires el 8 de mayo de 1986 y vivo desde siempre en Ituzaingó. Tres de mis cuatro abuelos eran italianos, mi abuelo materno de Roma y mis abuelos paternos de Sardegna. Gracias a ellos y a mis padres crecí en un entorno impregnado de costumbres italianas y entre historias de “Topolino”, domingos de pastas y “calcio”, y canciones de Lucio Battisti aprendí a amar a Italia como un ciudadano más, a la distancia. Hoy quiero transmitir un poco de todo eso e incentivar el amor por la Bella Italia, su historia y su cultura.

Entrevista a Diego Castro, un artista que lleva a Italia en sus raíces y en sus obras ultima modifica: 2018-10-11T09:00:56+00:00 da Francisco Daniel Zazzu

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